Mas sobre el caso PIEDAD

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Mas sobre el caso PIEDAD

Mensaje  . el Miér Mar 25, 2009 12:03 am

Os paso la ultima carta de PRODENI, dirigida a la Consejera de Bienestar Social de Canarias, sobre el conocido caso PIEDAD. Es muy interesante porque explica muchas cosas, que se han intentado liar por parte de la Justicia, no se si de forma consciente o no, pero que merecian una aclaración que creo que consiguen perfectamente a través de sus palabras.


PRODENI
ASOCIACION PARA LOS DERECHOS DEL NIÑO Y DE LA NIÑA


SEÑORA CONSEJERA DE BIENESTAR SOCIAL, JUVENTUD Y VIVIENDA DEL GOBIERNO DE CANARIAS.


Málaga, 23 de Marzo 2009.



Señora Consejera:


En el Diario de Avisos de ayer, aparece un reportaje en el que se habla de acogimientos familiares con intervención de la Directora General del Menor y la Familia, Doña Carmen Esteinert, en el que se hacen alusiones al caso PIEDAD.

Como me consta que usted ya conoce las citadas declaraciones, le traslado nuestra sorpresa y estupor por lo que se dice respecto a SOLEDAD PERERA y la relación que se hace de su caso con el tema que ocupa el reportaje, que es sobre los acogimientos temporales y el nuevo programa que van ustedes a poner en marcha para ese tipo de acogimientos en un determinado tramo de edad de los menores desamparados.

No cabe en ninguna lógica que para justificar la necesidad del nuevo programa de acogimientos familiares se aluda al fracaso habido con la niña PIEDAD y, encima, achacándoselo a SOLEDAD PERERA.

En primer lugar, el acogimiento de esta niña en La Orotava fue en régimen de preadoptivo, muy diferente en todo a un acogimiento temporal. Es decir, la institución que usted ahora preside pidió y encargó a la familia de SOLEDAD PERERA que se hicieran cargo de la niña para una adopción pasando por la vía de la preadopción tal como la ley contempla. Es decir, Protección de Menores consideró irreversible la vuelta de la niña con la parte biológica, y la enfrentó a un destino con futuro estable y definitivo para que adquiriera el rol de hija a todos los efectos. No se trató de una medida temporal, sino de una medida de carácter definitivo.

Otra cosa que dijo, que tampoco es verdad, es su alusión a SOLEDAD PERERA para justificar el fracaso de PIEDAD, en cuanto a que aquella había desobedecido tres veces órdenes judiciales de entrega a la madre biológica.

No tiene ningún sentido y choca que lo diga una responsable institucional como es esta señora, por cuanto el fracaso de PIEDAD hay que ponerlo en el haber del Juzgado de Familia nº 5 de Las Palmas de Gran Canaria, y en el de la Sección Tercera de lo Civil de la Audiencia Provincial, que fueron quienes tomaron la decisión de arrancarla de La Orotava donde estaba acreditada su estabilidad y felicidad y trasladarla a la parte biológica previo paso (Audiencia Provincial) por un centro de menores, encargándoles a ustedes el trabajo de encajarla en la nueva realidad. El resultado lo tenemos a la vista, y en ello no intervino ni por asomo SOLEDAD PERERA, antes el contrario, fue la única persona que hizo lo que tenía que hacer, pero sin conseguirlo, para evitar a la niña los graves daños que preveía y que el tiempo le ha dado desgraciadamente la razón.

Es decir, SOLEDAD PERERA es una mujer merecedora por ello de respeto y solidaridad y no de escarnio ni descalificación, y si de algo hay que calificar su conducta, es de haber sido una mujer íntegra y honesta, que por encima de su comodidad se sacrificó hasta lo indecible en proteger a la niña, en defender sus intereses y necesidades, a sabiendas del incierto y negro destino que una acción de la Justicia tan desmesurada y contraria a sus derechos la estaba condenando.

Y no lo digo yo ahora para salir al paso de unas desafortunadas declaraciones de un alto cargo de su institución, pues eso mismo lo sostuvo la Consejera que le antecedió en el puesto, Marisa Zamora, cuando en declaraciones a los medios el 20 de Marzo de 2007, en concreto el que aquí citamos “Revista de San Borondón” que lo recoge de la Agencia ACN Press, donde refiriéndose al auto de la Audiencia Provincial que ordenaba el ingreso cautelar de la niña en un centro, dijo expresamente: “Ha caído como un jarro de agua fría en la Consejería de Asuntos Sociales y la Dirección General del Menor”, añadiendo que “siempre se deben primar los derechos de la menor, algo que hasta el momento no se está teniendo en cuenta”. Y además: La Jueza “no ha tenido en cuenta los dos años que estuvo la pequeña en una casa de acogida, donde, aunque recibió buena atención, siempre manifestó una necesidad de integrarse en una familia” y que la niña había conseguido “superar todos los traumas”; dejando también expreso que la medida ordenada por la Audiencia Provincial ya, en si misma, había causado un daño a la niña, daño que consideraba “irreversible porque está en una edad donde se da cuenta de todo y se va a sentir nuevamente abandonada”.

Por lo tanto, carece de justificación y fuera de lugar el que la Directora General diga, aludiendo al caso PIEDAD, que casos como éste hacen mucho daño a los programas de acogimiento en los que hemos puesto mucha ilusión” insistiendo en que “hay que dejar bien claro que si una familia cree que el acogimiento es una vía rápida para la adopción hay que decirles que no es el mejor medio porque al final quien sale perjudicado es el menor” ¿O es que el acogimiento preadoptivo de PIEDAD no era acaso una vía rápida hacia la adopción? ¿ O no es cierto que la Consejería apostó en el caso de PIEDAD por ese acogimiento específico precisamente para que fuera adoptada? ¿Por qué entonces, la actual Directora General del ramo echa mano del fracaso PIEDAD queriéndolo encajar como un fracaso del acogimiento en La Orotava con SOLEDAD PERERA, cuando eso es absolutamente falso? ¿Qué intención esconden sus palabras?

Si PIEDAD ha ido al desastre al volver a un centro de menores y sufrir el segundo desamparo de su madre biológica es únicamente achacable a una acción de la Justicia que actuó, tal como decía Marisa Zamora, de espaldas a los derechos e intereses de la niña; pero asimismo del empecinamiento mostrado por el Servicio de Protección de Menores de Santa Cruz de Tenerife que dirige Carlos Esquivel, en primar los derechos e intereses de la madre sobre los de la hija, pues con denodada insistencia se mantuvo el criterio de una supuesta normalidad en la integración de la niña que nunca existió, hasta el punto que los técnicos de “Menores” no dejaron ni un solo momento de intervenir en apoyo constante para que no se les viniera abajo, incluso hasta en labores de llevar y traer a la niña del colegio, por lo que podemos asegurar sin equivocación alguna, que no habrá madre en Canarias que haya recibido tanto apoyo y ayuda de la Administración como ésta, inútil por cierto, en contra, como digo, de los intereses y necesidades de la menor, pues se la sacrificó en aras del cumplimiento de una orden judicial hasta extremos inconcebibles, tanto así que a sabiendas de informes negativos de la base técnica sobre la incapacidad de la madre y el riesgo de la niña, la cúpula aludida de “Menores” siguió firme en su decisión; a tal afecto cabe aludir a que el 31 de Enero de este año estaba prevista la entrega de la niña a la madre porque ya tenía un piso, dando por hecho que el único problema que había para que PIEDAD estuviese en un centro era nada más que la necesidad de una vivienda. ¿Y qué pasó? Que la madre les dio a ustedes “nones”; les dijo que bien, que sí, que ya tenía un piso, pero que su hija continuase más tiempo en el centro de menores. Y a finales de Febrero incluso se lució en los medios de comunicación diciendo que la quería en un centro ( no con ella en su casa) para que se la enderezasen porque era un potrillo salvaje. Y ahí, parece ser que ustedes, dijeron “hasta aquí hemos llegado” y procedieron al desamparo.

Concluyo diciendo que después de este lamentable episodio canario que se va extendiendo al resto del país en la medida en que se siguen enrocando en no dar una digna solución (y las declaraciones de la Dirección General son una muestra) debe girar por completo en beneficio de la menor. Y en su beneficio entendemos la vía de restitución de sus derechos perdidos; el que se la ayude a la recuperación de su memoria afectiva, a la recuperación de aquellos lazos traumáticamente e injustamente interrumpidos. PIEDAD tiene derecho a que se le permita volver a empezar en el mundo feliz, el único espacio tiempo de felicidad en su corta vida de siete años. En esa dirección se deberían manejar quienes tienen la competencia actual de la menor; lo entendemos así y así nos consta que lo entiende una inmensa mayoría. Por eso mismo, nos parecen desafortunadas y contrarias a la verdad y a la lógica, las declaraciones que han motivado la presentación de este escrito.


Atte.




José Luís Calvo Casal
Portavoz de PRODENI

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