«A los hijos se les tiene que explicar que son adoptados, pero no por ley»

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«A los hijos se les tiene que explicar que son adoptados, pero no por ley»

Mensaje  -- el Lun Mar 09, 2009 12:27 pm

noticia extraída de: abc

Lunes, 09-03-09

POR ALBA FRANCO

BARCELONA. -«Adopción. Al encuentro de la vida» es el título de su libro, publicado por la Editorial San Pablo. ¿Le costó buscar un título?



-Sí. Le estuve dando vueltas porque tenía varias ideas, pero al final me decidí por el primero que había pensado. Para mí la adopción es un encuentro, un encuentro de la vida porque, ¿qué hay más valioso que ser padres y formar una familia? La adopción es la apertura a la vida de unos niños que tendrán derecho a llamar papá y mamá a quienes los han acogido. También es una apertura para los padres, que podrán dejar que fluya el amor, que haya reciprocidad. El libro explica ese proceso que yo llamo «gestación», desde que se decide adoptar hasta que se produce el encuentro tan esperado.

-Dice que su libro no pretende ser una «guía de adopción».

-No he tenido la intención de hacer un cuaderno de viaje. Si a alguna persona le puede servir lo que expongo, me alegro mucho. Si el libro puede acompañar a una familia durante su proceso de adopción, como me han acompañado a mi otros libros, mejor. Pero no es una receta que se tenga que seguir a rajatabla. Como en cualquier acto de amor, en la adopción no hay teorías ni reglas estrictas; cada uno lo tiene que poner en práctica como pueda.

-Ha escrito el libro en primera persona...

-Decidí escribirlo así, pero no es una experiencia exclusivamente mía. De hecho, el libro se basa en muchas investigaciones; he hablado con juristas, maestros, psicólogos... También incluye testimonios de padres que han adoptado, así como de personas, ya adultas, que son adoptadas.

-¿Qué opina de la pretensión de la Generalitat de obligar a los padres a que expliquen a sus hijos que son adoptados?

-No hay que hacerlo por ley; la ley no tendría que intervenir tanto en la familia. Cada caso es distinto y los padres son lo suficientemente maduros para saber cuándo deben decírselo. No hay que olvidar nunca el pasado; hay que explicarles quiénes son y de dónde vienen, pero con naturalidad. Tampoco hay que verlo como un abandono, aunque existan casos, sino como un acto de generosidad por parte de sus padres biológicos que se han visto en la imposibilidad de cuidarlos.

-¿Ve la adopción como una alternativa al aborto?

-Sí. Habría que cambiar algunas leyes para evitar que hubiese tantos abortos. Muchas mujeres abortan porque no quieren que nadie sepa que han tenido un hijo. Si los datos estuviesen encriptados y sólo pudiera acceder a ellos el centro de adopción, muchas de estas mujeres no abortarían porque el nacimiento de su hijo no aparecería en el Registro Civil.

-La adopción tiene una parte larga y pesada. ¿Cuánto duran los trámites burocráticos?

-Es otra de las cuestiones que trato en el libro. Yo también me pregunto por qué los procesos son tan largos. Cada caso tiene una duración distinta, depende de muchos factores como la idoneidad. Ésta determinará si nuestros sueños se pueden cumplir o no. Además, hay que tener en cuenta que muchas familias solicitan niños sanos y muy pequeños, lo que aumenta el tiempo de espera. Puedes tardar más de seis años en tener a tu hijo. Yo he tardado dos años y medio desde que empecé los trámites. Pero la adopción es mucho más que eso: es un acto de amor. La maternidad o la paternidad son una vocación, una llamada que nace del amor.

-Entonces, ¿cómo ve que una persona homosexual que también siente la vocación de ser madre o padre, tenga tantas dificultades para adoptar?

-Los protagonistas son siempre los niños, e independientemente de la inclinación sexual de cada uno, está por delante el derecho de los hijos a tener unos padres. Los niños necesitan la figura materna y la paterna. Yo voy a ser madre primeriza y soltera, pero no creo que la figura del padre sea prescindible; estoy abierta a que llegue un hombre.

-¿Por qué decidió adoptar a su hija en México?

-No lo tenía claro, pero la cultura de este país siempre me ha interesado, pese a que nunca lo he visitado. Empecé haciendo los trámites desde mi comunidad, Castilla-La Mancha, y luego gracias a una Entidad Colaboradora de Adopción Internacional pude adoptar a mi hija. Poco a poco me he ido informando sobre el país, su cultura, sus gentes y sus tradiciones, y así me he ido acercando a mi niña. A esto yo lo llamo la «cuna de mi hija». Ahora sólo me queda esperar para poder darle un abrazo interminable porque el proceso de adopción, como el de amor, no tiene fin; dura para siempre.

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